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La Capilla Gótica y el patio románico del Instituto Cultural Helénico fueron escenario de una noche creada para descubrir la tradición, las técnicas y el trabajo artesanal japonés detrás de la fabricación de los lentes DITA.
La Capilla Gótica y el patio románico del Instituto Cultural Helénico se transformaron para recibir una noche dedicada a la maestría artesanal japonesa en la fabricación de eyewear de lujo. Tangerine Supply Co y La Infinita Compañía construyeron una experiencia alrededor de la dedicación, la precisión y las técnicas que continúan interviniendo en la creación de piezas cuya elaboración artesanal puede tomar hasta diez meses.
El objetivo iba más allá de presentar una selección de lentes. La noche buscaba acercar a los invitados al trabajo que existe detrás de ellos y, particularmente, a la tradición artesanal japonesa que forma parte de la identidad de DITA.
Bajo el concepto de Curaduría de lujo, Tangerine Supply Co reúne un portafolio de gafas de sol y anteojos de firmas premium como T. Henri, DITA, Valentino, Akoni y Balmain, además de propuestas seleccionadas de belleza, como la perfumería de nicho de Ilmin, y marcas de apparel como BALR.
Una experiencia alrededor de la artesanía japonesa
Desde la llegada, el espacio comenzó a desarrollar la narrativa de la noche.
Un jardín de arquitectura efímera creado por el arquitecto Oscar Jiménez, de BePlant, evocó Japón y condujo a los invitados hacia una experiencia sensorial que vinculaba diseño, arte y artesanía.
En el centro se encontraba una exposición interactiva dedicada a explicar la historia de DITA, algunos de sus modelos más reconocibles y la tradición artesanal detrás de su fabricación. La firma reúne creatividad y diseño estadounidense con la maestría artesanal japonesa y técnicas que han convertido el proceso de producción en una parte fundamental de sus piezas.
Más que mostrar el producto terminado, la exposición permitía entender el valor del proceso: el tiempo, la precisión y el trabajo manual necesarios para llevar una idea hasta un par de lentes.
Durante el recorrido, los invitados degustaron una copa de vino tinto acompañada por un chocolate Lady Godiva, edición Lady Godiva, de Bodega Santo Tomás.
La noche reunió también a figuras vinculadas con el universo del eyewear y el lujo. Mark Russak, Commercial Manager de DITA; Natalia Velez, directora de Ilmin; Rodrigo Alday, founder de Tangerine Supply Co; y Oscar Santander, country manager de Tangerine Supply Co, estuvieron entre los anfitriones.
Entre los invitados se encontraban Zaira Marino, directora de Fashion Group International; Gaby Rodríguez; el artista Rodrigo de la Sierra; Miguel Herrera; Mónica Quintero; Héctor Alonso y Paulina Madrazo, entre otros.
Japón como hilo conductor
La experiencia continuó con pequeños gestos relacionados con la cultura japonesa y la idea de mirar hacia el futuro.
Los invitados recibieron galletas de la fortuna con mensajes personalizados y pudieron elegir un Omamori, los tradicionales amuletos japoneses asociados con deseos de felicidad, abundancia, salud, viajes y buena fortuna.
Después, el recorrido condujo hacia la Capilla Gótica para uno de los momentos centrales de la noche.
Integrantes de La Infinita Compañía, bajo la dirección de Rodrigo González, presentaron una interpretación del ballet Madame Butterfly. González, coreógrafo, bailarín y director, ha sido reconocido en dos ocasiones con las Lunas del Auditorio.
Al terminar la función, Rodrigo Alday, founder de Tangerine Supply Co, agradeció la presencia de los invitados —muchos de ellos llegados de fuera de México para el evento— antes de presentar la gran sorpresa de la noche.
Mirai: mirar hacia el futuro
El momento estelar llegó con el estreno de Mirai, una pieza de danza contemporánea creada ex profeso por Rodrigo González para Tangerine Supply Co.
Comisionada como parte del programa de apoyo a las Bellas Artes de Tangerine Supply Co, la obra tomó como inspiración la maestría artesanal japonesa y el Japón contemporáneo para reflexionar sobre las relaciones, el paso del tiempo y la visión del futuro.
La pieza fue interpretada por los bailarines Paulina del Carmen y Carlos Coronel, quienes llevaron lentes y gafas DITA durante la coreografía. La danza estuvo acompañada por el cello en vivo de Erick Villasierra, con música de Tomaso Albinoni.
De esta manera, la artesanía que había protagonizado la exposición encontró otra forma de expresión sobre el escenario: movimiento, música y eyewear convergieron dentro de una pieza creada específicamente para la ocasión.
Los modelos que cuentan la historia de DITA
Después de Mirai, los invitados fueron llamados a descubrir otros puntos de exposición efímera distribuidos por el espacio.
La selección incluía piezas icónicas de DITA, entre ellas los lentes asociados con Ironman y los Flight.006, además de los Hydra de T. Henri y otras piezas pertenecientes a la colección histórica de Tangerine Supply Co.
El recorrido permitía continuar descubriendo la historia de DITA y la evolución de una firma que ha hecho de la fabricación artesanal japonesa uno de los elementos centrales de su propuesta dentro del eyewear de lujo.
Las piezas funcionaban así como evidencia tangible de la idea que había articulado toda la noche: detrás de un objeto terminado existe una cadena de conocimiento, precisión, tiempo y trabajo humano.
Una noche construida alrededor de Japón
La experiencia regresó finalmente al patio románico del Instituto Cultural Helénico, donde los invitados disfrutaron de una cena japonesa y una propuesta de coctelería creada especialmente para la ocasión.
Algunos de los cócteles funcionaron como guiños a piezas y códigos de DITA. La serie Mach inspiró una mezcla de whisky, vermouth y maracuyá; el vínculo japonés de la firma apareció en otra combinación a base de sake y licor de sauco, mientras que Tangerine Supply Co incorporó un acento mexicano mediante un cóctel de mezcal y mandarina.
La selección se completó con mezcal añejo de Oro de Oaxaca.
Entre platillos de cocina japonesa y una barra en vivo, la violinista Sara Maiki acompañó musicalmente el cierre de la celebración mientras lucía algunas de las propuestas del portafolio de eyewear de DITA.
Desde la arquitectura efímera y la exposición hasta la danza, la música y la gastronomía, cada momento regresó al mismo punto de partida: hacer visible el trabajo que normalmente permanece detrás de un par de lentes.
Tangerine Supply Co convirtió así la noche en un homenaje a la maestría artesanal japonesa y, a través de DITA, a una manera de entender el lujo donde el valor no reside únicamente en el objeto terminado, sino también en el tiempo, la precisión y las manos necesarias para crearlo.
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Statement, Alan González S., Selene Alaide. ©


