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Más de 50 bodegas, catas, gastronomía y música tomarán las calles de Val’Quirico, Tlaxcala, el 17 y 18 de octubre. Para quienes viven en México —y para quienes lo visitan—, Aire Tinto propone además una forma de recorrer distintas regiones vinícolas del país en un solo fin de semana.
Hay festivales de vino a los que se va a catar y otros en los que el lugar termina formando parte de la experiencia. Aire Tinto 2026 pertenece a los segundos.
Los días 17 y 18 de octubre, el festival enogourmet celebrará su cuarta edición en Val’Quirico, Tlaxcala, distribuyendo bodegas, degustaciones, música y distintas experiencias entre sus calles, túneles y plazuelas.
Durante la conferencia de prensa a la que asistió Statement, los organizadores fueron claros sobre la intención: no construir una expo alrededor del vino, sino un plan de fin de semana en el que cada recorrido pueda ser distinto.
Y esa diferencia importa.
Más de 50 bodegas para recorrer México a través del vino
La edición 2026 reunirá más de 50 bodegas nacionales e internacionales. Entre las confirmadas se encuentran Adobe Guadalupe, L.A. Cetto, Bodegas de Santo Tomás, AltoTinto, Dovinto, Hacienda de Letras, Vinícola San Juanito, Viñedo San Miguel, Vinícola Hasen, RGMX y Vinos LT, junto con proyectos e importadores con etiquetas de España, Francia, Italia, Chile y Uruguay.
Para alguien que visita México, Aire Tinto puede funcionar también como una introducción al mapa vinícola del país: durante la conferencia se confirmó la participación de vinos procedentes de Baja California, Coahuila, Querétaro, Aguascalientes y San Miguel de Allende, entre otras regiones.
No hace falta ser especialista. De hecho, ésa es parte de la propuesta.
Entre copa y copa habrá contacto con sommeliers y enólogos, degustaciones y catas, además de la posibilidad de comprar directamente algunas de las etiquetas descubiertas durante el recorrido.
Una cata a ciegas para entender cómo se juzga un vino
Una de las experiencias anunciadas para esta edición estará vinculada al Concours Mondial de Bruxelles y será conducida por Carlos Borboa.
La dinámica lleva al público al otro lado de una cata: probar vinos a ciegas, evaluarlos y después descubrir las etiquetas y puntuaciones obtenidas. Más que demostrar cuánto se sabe de vino, la intención es entender cómo observa, prueba y califica un juez.
La experiencia no es completamente nueva para Aire Tinto —Borboa ha participado en ediciones anteriores—, pero regresa este año como una de las actividades enfocadas en acercar la cultura del vino a un público más amplio.
Val’Quirico no es solamente la sede
Aquí está buena parte del diferenciador.
Construido sobre terrenos de la antigua hacienda de Santa Águeda e inspirado en la arquitectura de la Toscana, Val’Quirico recibió en 2023 el primer distintivo Reinos de México, otorgado por la Secretaría de Turismo.
Durante Aire Tinto, el festival utiliza esa configuración como parte del recorrido. No todo sucede en un mismo espacio: hay bodegas, música, artistas y activaciones repartidos por el pueblo, de manera que caminar también forma parte de la experiencia.
“Siempre vas a encontrar algo distinto”, explicó uno de los organizadores durante la conferencia. La idea es precisamente perderse entre pasillos y plazuelas y encontrarse con algo que quizá el resto del grupo no vio.
Para quienes llegan desde fuera de México, hay otra ventaja: en lugar de desplazarse entre distintas regiones vinícolas del país, el festival reúne durante dos días una selección de ellas en Tlaxcala. Y para quienes viven en Ciudad de México o Puebla, funciona como una escapada que puede hacerse en un día o convertirse en un fin de semana.
Comer, caminar y quedarse en Val’Quirico
El vino no ocupa todo el programa.
Val’Quirico cuenta con una amplia oferta de restaurantes de cocina mexicana e internacional, además de cafés, galerías, tiendas y actividades dentro de la comunidad. Durante la conferencia, la organización adelantó también que varios restaurantes permitirán consumir las botellas adquiridas a las bodegas participantes sin cobrar descorche; el listado de establecimientos adheridos será dado a conocer por el festival.
Quedarse a dormir cambia la experiencia. Existen lofts y hoteles dentro de Val’Quirico, además de hospedaje cercano con el que la organización mantiene acuerdos. Desde Puebla, los organizadores estiman un trayecto de alrededor de 35 a 40 minutos; desde Ciudad de México, aproximadamente dos horas, dependiendo del punto de salida y el tránsito.
Conviene llevar calzado cómodo, protección para el sol y una prenda abrigadora para la noche: buena parte del recorrido es a pie, sobre calles empedradas y al aire libre.
El festival es además pet friendly y los menores de 18 años pueden ingresar sin costo, de acuerdo con la información presentada por la organización.
Tres formas de vivir Aire Tinto 2026
Los accesos para esta edición parten de $350 MXN para Reserva, que incluye entrada al festival, copa conmemorativa, degustación y compra de vino, interacción con sommeliers y enólogos, música y experiencias distribuidas por Val’Quirico.
Gran Reserva cuesta $850 MXN y añade beneficios como una zona propia y acceso al concierto de cierre del sábado; mientras que VIP Casa Aire Tinto, por $1,490 MXN, incorpora catas exclusivas con reservación, zona VIP, alimentos y otros beneficios.
El sábado cerrará con concierto dentro de Val’Quirico, una de las modificaciones de esta edición: las zonas Gran Reserva y VIP se trasladan al interior del pueblo para mantener la experiencia integrada al recorrido.
Los boletos se venden a través del sitio oficial de Aire Tinto.
El statement de Aire Tinto: convivir
Antes de terminar la conferencia, Statement le hizo una última pregunta a Diego del Valle: ¿cuál sería el STATEMENT de Aire Tinto 2026?
La respuesta se alejó del número de bodegas, las catas o el programa.
“Para mí el STATEMENT de Aire Tinto 2026 es la convivencia… El conectar, cómo generamos estos ambientes en donde el pretexto, ya sea el vino, ya sea la música, ya sea la comida, nos hace conectar, nos hace platicar, nos hace convivir.”
Quizá ahí esté la manera más sencilla de entender el festival.
El vino abre la conversación. Val’Quirico pone el escenario. El resto ocurre alrededor de la mesa, caminando por el pueblo y descubriendo la siguiente copa.
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Statement – Alan González S. ©


