Tiempo de lectura: 2.5 min.
Mucho más que una buena digestión, la salud intestinal está relacionada con el funcionamiento de nuestro organismo. Descubre por qué es importante cuidar la microbiota y qué hábitos pueden ayudarnos a mantenerla en equilibrio.
Durante mucho tiempo pensamos en las bacterias como enemigos invisibles de los que debíamos protegernos. Sin embargo, hoy sabemos que billones de microorganismos viven en nuestro cuerpo y que muchos de ellos desempeñan funciones esenciales para nuestra salud.
En nuestro intestino habita un complejo ecosistema conocido como microbiota intestinal, que participa en procesos relacionados con la digestión, el sistema inmunitario e incluso la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Lo más interesante es que nuestras decisiones cotidianas, especialmente lo que comemos, pueden influir en su funcionamiento.
¿Qué es la microbiota intestinal y para qué sirve?
La microbiota intestinal es el conjunto de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que viven en nuestro tracto digestivo, principalmente en el intestino grueso.
Cada persona tiene una microbiota particular, influida por su alimentación, edad, entorno, medicamentos y estilo de vida.
Entre sus principales funciones se encuentran:
- Digestión y nutrición: ayuda a fermentar ciertas fibras y produce sustancias que contribuyen a mantener saludable el intestino.
- Sistema inmunitario: participa en la regulación de nuestras defensas y en la protección de la barrera intestinal.
- Comunicación intestino-cerebro: interviene en una compleja red de señales relacionada con funciones nerviosas, inmunitarias y metabólicas.
- Protección intestinal: algunos microorganismos beneficiosos compiten con otros potencialmente perjudiciales.
Aunque la investigación continúa avanzando, sabemos que una microbiota funcional es importante para la salud. No obstante, no existe una composición perfecta que sea igual para todas las personas.
¿Qué puede alterar la microbiota intestinal?
La alimentación, el estrés, los cambios en el sueño, algunas enfermedades y el uso de determinados medicamentos pueden modificar las comunidades de microorganismos que habitan nuestro intestino.
Los antibióticos, por ejemplo, son indispensables para combatir ciertas infecciones, pero también pueden afectar temporalmente a bacterias que cumplen funciones beneficiosas.
Una alimentación poco variada y baja en fibra también puede limitar los nutrientes disponibles para algunos microorganismos intestinales.
Estas alteraciones pueden relacionarse con lo que conocemos como disbiosis, un desequilibrio en la composición o funcionamiento de la microbiota. Sin embargo, síntomas como gases o inflamación abdominal no son suficientes para diagnosticarla.
¿Cómo cuidar la microbiota intestinal?
La buena noticia es que no necesitamos rutinas complicadas para favorecer nuestra salud intestinal. Estos cinco hábitos pueden marcar una diferencia:
- Comer más fibra. Frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales proporcionan nutrientes que ciertas bacterias intestinales aprovechan. La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 gramos diarios de fibra natural para mayores de diez años.
- Incorporar alimentos fermentados. El yogur con cultivos vivos, el kéfir y algunos vegetales fermentados pueden complementar una alimentación variada, aunque no todos contienen probióticos con beneficios demostrados.
- Mantenernos activos. El ejercicio regular favorece la salud general y se ha relacionado con cambios en la composición de la microbiota intestinal.
- Cuidar el descanso y el estrés. Dormir adecuadamente y manejar el estrés contribuye al bienestar general y puede influir en la relación entre el intestino y el cerebro.
- Evitar los antibióticos innecesarios. Utilizarlos únicamente bajo indicación médica ayuda a prevenir alteraciones evitables en la microbiota.
Prebióticos, probióticos y postbióticos: ¿cuál es la diferencia?
Estos términos aparecen cada vez con mayor frecuencia cuando hablamos de bienestar intestinal, pero no significan lo mismo.
Los prebióticos son sustancias que determinados microorganismos utilizan y que proporcionan un beneficio para la salud. Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, ofrecen beneficios demostrados. Por su parte, los postbióticos son preparaciones de microorganismos inanimados o sus componentes que han demostrado efectos beneficiosos.
Cada uno cumple una función diferente y sus posibles beneficios dependen de sus características y de la evidencia científica disponible.
¿Los suplementos pueden ayudar a cuidar la microbiota?
Una alimentación equilibrada y rica en fibra sigue siendo la principal recomendación para favorecer la salud intestinal. Sin embargo, algunos suplementos pueden servir como complemento según las necesidades individuales.
Entre las alternativas disponibles se encuentra Nutrilite Begin, un suplemento alimenticio en polvo que combina concentrados de frutas y verduras, vegetales fermentados, prebióticos, postbióticos, especias y enzimas digestivas.
Su presentación facilita incorporarlo a la rutina diaria como complemento de una alimentación equilibrada, sin sustituir los hábitos saludables.
El bienestar también comienza por dentro
Cuidar nuestra microbiota significa reconocer que la salud es el resultado de múltiples procesos que ocurren incluso cuando no somos conscientes de ellos.
Y aunque todavía queda mucho por descubrir sobre este fascinante ecosistema, algo está claro: una alimentación variada, el movimiento y los buenos hábitos cotidianos siguen siendo nuestros mejores aliados para cuidarlo.
Sigue nuestras redes en Statement.
images
Alan González S. ©


