Pocas historias han trascendido generaciones como El Principito. En la Ciudad de México, este clásico vuelve a cobrar vida a través de una adaptación de danza contemporánea retrofuturista de La Infinita Compañía.
Presentada en Teatro Varsovia con motivo del Día del Niño, la experiencia se siente íntima e inmersiva: un plan cultural elevado dentro de la ciudad.
Un clásico reinterpretado
Lejos de una narración literal, la puesta apuesta por la abstracción. Desde una estética retrofuturista, el movimiento sustituye a las palabras y deja que la carga emocional de la historia tome el protagonismo.
Cuando el movimiento habla
La ejecución es precisa, fluida y, por momentos, hipnótica. Sin necesidad de diálogo, los bailarines transmiten con claridad temas como la inocencia, la soledad y la conexión.
La fuerza de lo íntimo
En Teatro Varsovia, la cercanía potencia cada gesto. Todo se percibe más próximo, más nítido, más personal, envolviendo al espectador por completo.
Un plan familiar, elevado
Accesible para públicos jóvenes, pero con la profundidad suficiente para cautivar a adultos, la obra logra un equilibrio poco común. En una ciudad con una oferta cultural vasta, destaca por su intención: una experiencia refinada y emocionalmente resonante.
Última función sábado 9 de Mayo, 13:00 horas Teatro Varsovia.
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Statement-Alan González S. ©


