Hay comidas que celebran una temporada. Y hay otras que celebran una tradición.
Desde hace once años, los hoteles y restaurantes que forman parte de Tesoros de México en Puebla y Atlixco se reúnen para compartir uno de los mayores orgullos de la gastronomía mexicana: el chile en nogada. Más que una degustación, este encuentro anual reúne a chefs, hoteleros, restauranteros, representantes de la prensa y profesionales del sector en una mesa donde la competencia queda de lado para dar paso a la admiración mutua y al amor por un platillo que forma parte de la identidad poblana.
La sede cambia cada año entre los integrantes de Tesoros de México, convirtiendo cada edición en una oportunidad para descubrir un nuevo escenario. En esta ocasión, el anfitrión fue Hacienda Santo Cristo, una auténtica joya de Atlixco donde la historia y la hospitalidad conviven con absoluta naturalidad. Su hotel boutique, el restaurante y sus jardines impecablemente cuidados hacen de esta antigua hacienda un lugar que invita a quedarse largas horas, ya sea para celebrar una ocasión especial, disfrutar una escapada o simplemente sentarse a la mesa.
Como anfitrión, el chef Cristofher Gámez fue el encargado de dar la bienvenida culinaria con Milpa, una entrada que resumía el espíritu del campo poblano a través de ingredientes de temporada y productores locales. La flor de calabaza rellena de huauzontle y queso artesanal de Villa Nolasco, elaborado con leche de vaca de la región de Atlixco, se acompañó de tempura de maíz, miel de abeja y un delicado mole de almendra con masa madre. Un plato refinado, profundamente local y memorable, que marcó el tono de una comida dedicada a celebrar el origen.
Después llegó el momento más esperado.
Uno a uno, los restaurantes presentaron su interpretación del chile en nogada. Algunos apostaron por un perfil más dulce; otros privilegiaron el equilibrio de las especias. Hubo recetas capeadas y otras sin capear; nogadas abundantes que cubrían por completo el chile y otras más sutiles que permitían apreciar cada elemento del relleno. Cada versión respetó la esencia del platillo, pero dejó claro que no existe una única manera de contar esta historia.
En la mesa estuvieron presentes:
- Hacienda Santo Cristo
- Hotel El Sueño
- La Purificadora
- El Mural de los Poblanos
- La Noria
- Casareyna
- Alquería de Carrión
- Casa de los Muñecos
Juntas, estas cocinas demostraron que el chile en nogada sigue siendo un platillo vivo. Uno que evoluciona con cada chef, con cada receta familiar y con cada ingrediente de temporada, sin perder nunca la esencia que lo convirtió en uno de los grandes símbolos de la gastronomía mexicana.
Una propuesta especial fue la del Hotel El Sueño, cuya oferta gastronómica en Xoma hace del chile en nogada uno de los protagonistas de la temporada. Fiel a la filosofía del restaurante, su versión honra la cocina tradicional poblana desde una mirada contemporánea, privilegiando ingredientes locales y el respeto por el producto.
La mejor parte es que esta experiencia no termina en esa mesa
La temporada del chile en nogada invita a emprender un recorrido por estos Tesoros de México, descubrir la personalidad de cada cocina y comprobar cómo un mismo platillo puede ofrecer experiencias completamente distintas. No se trata de elegir un favorito, sino de disfrutar la diversidad que ha hecho del chile en nogada una tradición viva.
Desde el 15 de julio y hasta el final del mes patrio, los viajeros —y también quienes viven en Puebla— tienen la oportunidad de visitar estos hoteles y restaurantes para probar, comparar y celebrar uno de los platillos más emblemáticos de México, justo en el momento del año en que sus ingredientes alcanzan su máximo esplendor.
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Statement – Alan González S. ©


