Hay personas que llegan a la joyería por tradición familiar, por vocación artística o por fascinación por el lujo. Indra Ortiz llegó desde un camino inesperado: el Derecho. Originaria de Xalapa, Veracruz, dejó atrás las leyes para adentrarse en un universo donde la belleza comienza mucho antes del diseño. En esta conversación, la diseñadora comparte cómo aprender sobre gemas y metales transformó su manera de entender el mundo, llevándola a descubrir que el verdadero lujo no nace en el escaparate, sino en las profundidades de la tierra, donde minerales y piedras preciosas esperan, en absoluta oscuridad, el instante en que la luz revele todo lo que siempre estuvo ahí.
¿Dirías que tu pasión artística, que empieza con las joyas y ahora ya está en las artes plásticas, estaba igual guardada en ti ya de origen y por eso empezaste quizás en las leyes y todo eso y de pronto tras todo este camino salió o cómo?
Sí, mira, pareciera, así aparentemente cuando dices “leyes” con “arte” suena como un poco ilógico. Sin embargo, las leyes es es la es la es la ciencia más humana que que existe, y el arte es una expresión humana.
Entonces, tienen encuentros muy importantes desde su estructura metodológica de las leyes con las estructuras metodológicas de las artes plásticas. O sea, la pintura tiene un proceso a la hora de su elaboración. Y uno de esos criterios para que tú puedas realizar, re hacer o elaborar una obra de arte y quede hermosa pues justamente es, fíjate, la justicia, porque tenemos que ver equilibrios, pesos, formas y planos. Entonces, tú tienes que dar un lugar a cada cosa. Y si tú analizas, es más o menos es el mismo proceso para las leyes.
Las leyes también buscan la justicia, el equilibrio, la atmósfera. Tienes que cuidar aspectos que son como humanos y que ambas disciplinas lo tienen en sus estructuras formales. Por lo tanto las artes visuales son como el arte de las leyes, la justicia. Pero yo me olvidé de la justicia y me concentré en esta parte que son las gemas, las fabricaciones y los metales, por ejemplo, cuando tú piensas en el oro, tú lo ves, tú lo imaginas brillante, tú lo imaginas amarillo y tú lo tienes claro. Sin embargo, el oro ni es amarillo ni es brillante.
El oro es casi café en su estado natural y no brilla por sí solo. Hay que ayudarle a que saque su resplandor. Y esto a la hora a para pasarlo a estos niveles, vienen de los metales, vienen de la tierra, pasan por el fuego, ocupas agua y aire. Y en ese trayecto de los cuatro elementos los metales cambian de color, de forma, de textura, de constitución molecular, o sea, el metal se transforma. Porque tú cuando dices “vamos a sacar el metal puro”, el metal puro tiene aleaciones.
Pero cuando tú lo mezclas con otros metales, entonces haces otra cosa. Haces otro metal que está ayudado para que lo que persigues con esta mezcla es la dureza del metal, porque el metal puro son muy blandos y al ser muy blandos pues no sirven para el uso de joyería.
Pero además, el oro, por ejemplo, es un metal súper interesante y muy importante en la historia del arte, porque el oro, el uso del oro en el arte se registra desde bueno, desde Mesopotamia y Babilonia, pero en el arte, en Egipto, porque fueron los egipcios los primeros en trazar la ruta del Mapa de Turín, hicieron una ruta de minas. Ellos hicieron alrededor de estas minas talleres, fíjate qué inteligentes. Se fueron a vivir a las minas. Entonces ahí se instalaron y fueron los egipcios los que empezaron a trabajar el metal en procesos de más alta calidad. Empezaron a martillar el metal, a hacer aleaciones con otros metales, lo empezaron a pulir y descubrieron que brillaba más si se pulía o que si se usaba en su estado natural. Y también fueron ellos los que con estos golpes que le daban hicieron las hojas de oro. Si tú ubicas el arte egipcio, todo, sarcófagos, tumbas de Tutankamón… Entonces el oro tuvo una vinculación desde entonces con el arte hacia el mundo divino, hacia la relación del hombre con Dios, porque el Dios Ra es el Dios del Sol y el Sol es del color del oro. Entonces el oro está vinculado hacia este trayecto que tenemos los seres humanos hacía llegar con tu Dios, es un trayecto que te acompaña. Por eso en el arte renacentista, cuando tú vas a las iglesias románicas y todo esto, ves todos los retablos dorados. Y la simbología quiere decir, no es el dorado porque sí, el dorado es porque es este metal el que es este color el que te vincula con tu transición de humano a Dios. Entonces, por ese motivo el oro está presente en el arte desde su origen hasta nuestros días. Después Klimt le dio otra interpretación, pero el oro la verdad es que ha estado presente en el arte no solo como concepto, sino también como materia para la elaboración de las piezas de arte de las obras plásticas muy importantes de la historia. Y bueno, ya no digamos de la plata, que la plata en México, además de todo, tiene un significado muy particular porque en el suelo mexicano es tan rico en plata que tú sabes que donde rascamos, encontramos metal. Entonces tenemos una de las industrias más importantes en plata del mundo.
Y además la plata no solo es importante en México como una la orfebrería no solamente es la única parte que explotamos de la plata, también como un metal que ha servido para la industria, para la industria de la electricidad, para la industria automotriz… O sea, los metales en México tienen mucho uso, no solamente para la para la fabricación de joyería. Pero bueno, en mi en mi caso pues es para la fabricación de joyería y eso me llevó a tener tanta información y tantos mundos de color, de textura que me interesé en sacarlo. Entonces me puse a estudiar las artes plásticas y a a pintar lo que yo veía en estos universos de los metales, porque le pones el fuego y entonces pasa de plateado a negro, de negro a café, de café a rojo, de rojo a morado, a verde, a azul, o sea, son unas pátinas increíbles. En estos procesos la fundición de los metales es bien interesante ver el oro derretido pues totalmente en un estado líquido es otra cosa, no puedes imaginarlo como un metal, pues es un metal. Entonces está muy hermoso el trabajo de la fabricación de la joyería, todos los procesos que hay para hacerlo y el diseño en México que es tan tan importante y en los últimos años tan destacado sobre todo en ciudades como Guadalajara y Ciudad de México.
Vemos que tu obra justamente, ahora que conocemos más de ese bagaje, oscila entre lo orgánico y lo estructural. ¿Esto lo entiendes como equilibrio o como tensión en parte de la obra?
Como ambas. El arte plástico requiere la tensión y el equilibrio, como te decía en un principio, porque a través de las formas tú vas a crear. Yo lo explico así: la obra tiene que tensar hacia afuera y soltar hacia adentro, y viceversa, tiene que soltar hacia afuera y soltar hacia adentro. Entonces, esta relación de tensión debe de existir para que el espectador justamente viva la experiencia a la hora de encontrar la obra en su diálogo personal y se sienta hacia adentro y hacia afuera y de afuera hacia adentro con la obra que nos debe de tener de una manera clara y al mismo tiempo oculta.
Tú vienes de la joyería, bueno, de las leyes originalmente antes de eso, pero en la parte artística de la joyería, donde el valor está claramente definido. ¿Qué cambia cuando ese valor se vuelve subjetivo en la pintura?
Esa es una pregunta muy interesante, porque efectivamente el valor de una pintura es es es un reto que el artista tiene por muchas razones. Primero que nada tenemos que considerar los materiales con los que la pintura está hecha. No es lo mismo óleos, hay de muchas calidades y también puedes hacer tus propios óleos con pigmentos naturales que también vienen de origen mineral, como el lapislázuli u otras piedras, que de eso después hablamos. Pero el valor subjetivo de una obra de arte deja de ser tan subjetivo cuando entran los criterios de la curaduría o los criterios del mercado del arte. Porque tú como artista, para ti el valor es el amor que tú pusiste en tu trabajo, el tiempo que le dedicas y los materiales que tú utilizaste para elaborarlos y quizá la información iconográfica que tú le pusiste que tú preparaste, que tú conoces de tu obra. Pero el valor, que no es lo mismo que tasar un diamante, que tasar una onza de oro, es el mercado del arte y la curaduría quien le da el valor y deja de ser subjetivo y se convierte en un valor claro. Entonces entra tu trayectoria, tu conocimiento de las técnicas, tu experiencia en el mercado del arte, los coleccionistas que tú tienes, el formato que tú trabajas.
¿En qué momento supiste que la pintura no era una extensión de tu trabajo anterior, sino algo que valía la pena explorar más allá?
En el momento en que yo pinté algo y mi hija me dijo “Wow qué bonito”. Ahí es cuando yo me di cuenta que a alguien le podía gustar lo que yo pintaba, porque sí, en un principio cuando pintaba, y eso es muy importante, es un ejercicio que es muy válido cuando tú pintas hacerlo, porque el primer reto es convencerte a ti mismo de lo que estás haciendo. Entonces eso lleva un proceso de mucho trabajo, de mucho pintar, de mucho manejo de frustración, ira, etc, etc, hasta que tú llegas al momento de complacerte a ti mismo y después compartirlo con alguien. Y en este caso fue mi hija la que me dijo “me gustó”. Y mi hijo me dijo “con mi domingo te puedo comprar tu cuadro?”. Le dije “sí, perfecto” y me pagó 300 pesos por un cuadro y dije “Wow”. Ahí es cuando dije “este es el momento”.
¡Mi coleccionista más importante!
Tu proceso parece moverse a veces entre el control y el accidente.¿Qué tanto dejas que la obra decida?
Mucho. El arte abstracto precisamente tiene la peculiaridad de transmitirse a través de manchas, de colores, de texturas que muchas veces no tienen ahí un molde. Es mucho dejar que el accidente ocurra y no pensar que tenemos un error, sino una posibilidad. Cuando tú pintas arte abstracto no existen los errores, existe la posibilidad de utilizar el accidente como un elemento que va a enriquecer tu pintura. Sin embargo, lo que tú tienes que tener siempre en control es tu paleta de color, eso sí tiene que depender de ti, tu dominio de la técnica y, sin lugar a dudas, la composición.
¿Qué te interesa más hoy, lo que la obra comunica o lo que provoca?
Qué interesante pregunta y difícil. Quizá lo que la obra provoca. Lo que la obra provoca. En este caso, yo pinto arte abstracto con un sentido. Mi obra es abstracta, pero no es una mancha como tal, no es un lienzo manchado. Tiene una información. Entonces, la información es clara, siempre vamos a estar ante un mineral. Pero lo que provoca es lo que a mí me regala el espectador, lo que le provoca mi obra al espectador.
¿Qué lugar ocupa la técnica en tu práctica: herramienta, límite o punto de partida?
Herramienta. Herramienta y también un punto de partida. Cuando te enfrentas al lienzo en blanco, antes de tocarlo tienes que tener ya muchos aspectos técnicos resueltos. Como te decía, la paleta de color, el uso de los materiales, tienes que tener resuelta la técnica que vas a utilizar para resolver ese lienzo en blanco y la composición que es tan importante en una obra abstracta, porque si tú en tu obra abstracta no tienes esto previamente antes de tocar el lienzo, entonces no vas a lograr una composición armoniosa que tenga la calidad técnica que debe de tener una obra de arte abstracto.
¿Hay algo que conscientemente evitas en tu trabajo?
Sí. Me gusta que las gemas no parezcan gemas, que puedan ser o no ser.
Justamente en esto que dices de ser o no ser y dejarlas, en un sistema del arte que no que es cada vez más discursivo, cada vez nos dan experiencias más de meterte y explicarte todo, ¿qué postura tú tomas frente a la necesidad de explicar tu obra?
A mí me gusta no explicarla, que la obra por sí sola se explique. Y la obra se tiene que explicar a través de su información, de la información que yo previamente estudié, analicé y conceptualicé en ese lienzo. La obra tiene que comunicarse por sí sola sin más explicación. Muchas veces, cuando en el arte abstracto a mí me preguntan “¿esto es un florero?”. Sí. “¿Esto es un jarrón?”. Sí. Yo creo que hay que dejar que la obra por sí sola se explique y sin más discurso.
Justamente en eso, ¿qué tipo de mirada prefieres del espectador: una mirada contemplativa, crítica o una emocional?
Emocional.
¿En qué estás trabajando ahora, algo que marque un quiebre o una evolución en tu obra?
Estoy haciendo una serie que se llama “Inclusiones”, que es para una exposición que estoy preparando y esta es una serie que voy a pintar del interior de cada gema. Cada gema cuando tú la ves con un lente tiene un alma, tiene un mapa, tiene purezas, lajas, a veces tienen burbujas, a veces tienen incluso agua.
Entonces, cuando tú ves la piedra con un microscopio o con una lupa, con una lente especializado, estas almas, lo que yo veo dentro de las de las piedras es lo que yo estoy preparando para una exposición próxima.
Statements indra Ortiz
Luz: Magia.
Materia: Todo.
Control: Estudio.
Error: Oportunidad.
Vacío: Trabajo.
Arte: Belleza.
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Statement-Alan González S. ©


