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Cinco tiempos antes de La Traviata: así es la Star Roof Experience de la Arena di Verona

Tiempo de lectura: 6 min.

Cenar entre las piedras de un anfiteatro romano mientras cae el sol sobre Verona, la orquesta afina y miles de espectadores comienzan a ocupar sus lugares. La Star Roof Experience convierte las horas previas a la ópera en una representación propia, con un menú creado por Emanuele Scarello como preludio de una noche extraordinaria en la Arena di Verona.

Después del inevitable ajetreo de los aeropuertos europeos en pleno verano, llegar a Verona produce un cambio inmediato de ritmo.

La ciudad es compacta, caminable y extraordinariamente bella. Al caer la tarde, sus calles conservan una quietud inesperada incluso cuando comienzan a llenarse de gente. Todo parece estar cerca y, entre fachadas, plazas y calles iluminadas, caminar se convierte rápidamente en parte de la experiencia.

Esa noche, sin embargo, nuestro destino no estaba exactamente en las gradas de la Arena. Nos esperaba el equipo de la Star Roof Experience, una de las propuestas más exclusivas del 103° Arena di Verona Opera Festival. Y entonces subimos. La prisa terminó.

Exterior de la Arena di Verona antes de la Star Roof Experience
Mesa preparada para la Star Roof Experience en la Arena di Verona

Star Roof Experience: el preludio de una noche en la Arena di Verona

Decir que fue una experiencia suprema sería, incluso, una injusticia. Porque aquí prácticamente no existe un estímulo que escape al momento. Primero está la conciencia de dónde estás.

La Arena di Verona fue construida en el siglo I d. C. y, casi dos mil años después, continúa reuniendo a miles de espectadores dentro de sus muros. La Star Roof Experience sucede en la llamada Terrazza delle Stelle, un rincón extraordinario y poco conocido de la Arena que conecta el primer anillo del anfiteatro con el ala superviviente del terremoto de 1117, convertida desde entonces en uno de sus grandes símbolos.

Desde ahí, Piazza Bra y su histórico Liston aparecen ante nosotros desde una perspectiva completamente distinta. Y sólo 24 invitados por noche tienen acceso a ella para vivir la experiencia. Apenas unas cuantas mesas. Las piedras de la Arena a centímetros de distancia.

Verona se extiende frente a nosotros. Las primeras copas sobre la mesa. Y entonces llega algo que ninguna fotografía consigue registrar por completo: el sonido.

Al interior de la Arena se escucha a la orquesta prepararse para la función. Un instrumento. Después, otro. Fragmentos todavía inconexos, afinaciones y ensayos que se mezclan con un segundo sonido que aumenta poco a poco: la algarabía de los espectadores que comienzan a ocupar sus lugares. Mientras cenamos, la Arena despierta. Y en algún momento resulta evidente que la función, de alguna manera, ya comenzó.

Emanuele Scarello: cinco generaciones de cocina italiana llegan a la Arena

Para la temporada 2026, la propuesta gastronómica de Star Roof quedó en manos del chef italiano Emanuele Scarello, una de las figuras de la alta cocina italiana contemporánea y heredero de una historia familiar que comenzó en 1887.

Scarello representa la quinta generación detrás de Agli Amici 1887, en Godia, cerca de Udine, una casa que ha acompañado a su familia durante casi 140 años y que hoy cuenta con dos estrellas Michelin.

La Guía Michelin reconoce a Agli Amici como uno de los grandes exponentes de la cocina friulana contemporánea y destaca en la visión de Scarello la investigación constante, el conocimiento profundo del territorio y la capacidad de utilizar la cocina para expresar la riqueza cultural y gastronómica de una región fronteriza.

Esta filosofía que ha trascendido la casa familiar. Agli Amici llegó también a la costa croata con Agli Amici Rovinj, cuya cocina, encabezada por Simone De Lucca bajo la supervisión de Emanuele Scarello, también forma parte de la selección Michelin. Su presencia en Star Roof, entonces, parece especialmente pertinente.

Una tradición familiar iniciada en el siglo XIX y reinterpretada generación tras generación llega a cocinar dentro de un monumento que lleva cerca de dos mil años haciendo, a otra escala, exactamente lo mismo: sobrevivir al tiempo transformándose.

Para la Arena, Scarello creó un recorrido inspirado en el territorio, el mar, la tierra y las estaciones, interpretando desde su cocina contemporánea sabores vinculados con la tradición veneciana. Y decidió hacerlo utilizando el lenguaje del lugar en el que esa cena iba a suceder.

El menú está construido como una representación.

Cuatro actos. Aunque nuestra noche tuvo cinco tiempos.

Porque antes del primero llegó, como corresponde, una pequeña obertura.

Emanuele Scarello con el equipo de cocina de Star Roof Experience en la Arena di Verona

La obertura

Un amuse-bouche de flor de calabaza fue el primer bocado de la noche.

Llegó mientras comenzaban a servirse las copas y el sol descendía lentamente sobre Verona. Era apenas el inicio de una secuencia en la que pronto resultaría difícil separar lo que ocurría en el plato de todo aquello que lo rodeaba. Porque aquí los platos no llegan solos. Llegan con arcos romanos detrás. Con la ciudad frente a nosotros. Con el murmullo de Piazza Bra. Con una orquesta afinando a la distancia. Después comienza formalmente la representación.

Amuse-bouche de flor de calabaza servido durante la Star Roof Experience
Champagne Beaumont des Crayères servido durante la cena de Star Roof Experience

Atto I — La Materia

El primer acto lleva a la mesa baccalà, agua de tomate y notas mediterráneas.

Es el comienzo del recorrido planteado por Scarello alrededor del producto y el territorio, acompañado por una selección de vinos concebida para dialogar con cada momento del menú. Mientras llega el primer plato, el paisaje continúa haciendo lo suyo. La luz cambia. Las copas se llenan. La conversación comienza. Y la Arena sigue despertando debajo.

Primer tiempo de Emanuele Scarello con bacalao, agua de tomate y notas mediterráneas

Atto II — Il Mare e la Terra

Después llegan los spaghetti tiepidi con berenjena y sardinas ahumadas.

Mar y tierra reunidos en el mismo plato. Para entonces comienza a ocurrir algo difícil de explicar hasta que se está ahí: la frontera entre aquello que sucede sobre la mesa y todo lo que ocurre alrededor se vuelve cada vez más difusa. Comes. Bebes. Conversas. Y detrás de una copa aparece un arco romano.

Los espectadores continúan llegando. El murmullo de la Arena crece. La luz dorada empieza lentamente a convertirse en atardecer. Todo forma parte del mismo momento.

Spaghetti tiepidi con berenjena y sardinas ahumadas durante la Star Roof Experience

Atto III — La Brace

El tercer acto lleva a la mesa Garronese a la brasa con laurel y cerezas.

A estas alturas, la experiencia está completamente desplegada. Los platos avanzan acompañados por vinos que maridan con enorme precisión cada tiempo. Durante nuestra cena apareció, entre otros, un Lugana de Sartori, además de champagne Beaumont des Crayères.

Pero hay algo que ninguna etiqueta podría reproducir fuera de ese lugar. Levantar la copa. Y descubrir detrás una estructura romana que lleva cerca de dos mil años en pie. Porque el verdadero lujo de Star Roof no reside únicamente en aquello que contiene la copa.

Está en el contexto.

Garronesa a la brasa con laurel y cerezas, tercer tiempo de la Star Roof Experience

Atto IV — Il Dolce

Finalmente llega la zuppa di pesche: durazno y salvia, crema de vainilla quemada y merengue. Es el último plato. Y coincide casi perfectamente con otra transformación.

La tarde comienza a desaparecer. Verona se enciende. Las gradas están cada vez más llenas. La algarabía de los espectadores se mezcla con una orquesta cada vez más próxima a ese instante en el que dejará de prepararse para comenzar realmente la función.

Nosotros también estamos a punto de abandonar nuestra mesa. Esa noche nos espera La Traviata. Cinco tiempos. Cuatro actos. Y la ópera todavía no ha comenzado.

Postre de durazno y salvia servido con vista a la Arena di Verona

El verdadero lujo de Star Roof Experience

Hay grandes cenas. Hay restaurantes con vistas espectaculares. Hay accesos VIP y experiencias creadas alrededor de prácticamente todos los grandes acontecimientos culturales del mundo.

Star Roof tiene algo mucho más difícil de fabricar: contexto. La exclusividad no reside solamente en que 24 personas puedan acceder a la Terrazza delle Stelle. Está en tener, durante unas horas, una perspectiva extraordinariamente íntima de un monumento que normalmente percibimos desde su monumentalidad. La Arena deja de ser solamente el enorme anfiteatro que domina Piazza Bra. De pronto sus piedras están junto a ti. Puedes observarlas de cerca. Escuchar lo que sucede dentro. Contemplar Verona desde ellas. Brindar mientras cae el sol y, al mismo tiempo, escuchar cómo una orquesta se prepara para interpretar a Verdi. Es imposible no pensar en el tiempo. No en el del reloj ni en el ajetreo que supone desplazarse por Europa en pleno verano. En el otro. El que ha atravesado esas piedras, separa la Roma del siglo I del estreno de La Traviata en 1853 y, finalmente, a Verdi de nosotros. Y en ese instante extraordinario en el que todas esas épocas parecen coexistir durante una misma noche.

Una experiencia que también ayuda a preservar la Arena

Hay además un detalle que le da otra dimensión a ese privilegio.

Star Roof no nació únicamente como una experiencia de hospitalidad alrededor del Arena Opera Festival. La iniciativa contribuye a recaudar fondos destinados a la preservación de la Arena, junto con el Comune di Verona y las autoridades responsables del patrimonio arqueológico, artístico y paisajístico.

Y eso modifica sutilmente el significado de estar ahí. Durante unas horas tienes acceso a un espacio extraordinario de un monumento que ha sobrevivido casi dos milenios. Pero parte de esa experiencia contribuye también a que pueda seguir haciéndolo.

Acceso a la Arena di Verona desde la zona de Star Roof Experience
Equipo de cocina preparando el servicio de Star Roof Experience junto a la Arena di Verona

Cuando la ópera comienza antes de la ópera

Quizá por eso la idea de preludio describe tan bien Star Roof Experience.

La cena no intenta competir con aquello que sucederá después. Lo anticipa.

El servicio acompaña la noche con una naturalidad extraordinaria. Los vinos continúan llegando. El cielo cambia de color. Los espectadores ocupan sus lugares. La orquesta se aproxima cada vez más a ese instante en el que los sonidos aislados dejarán de ser preparación y se convertirán en música. Y mientras contemplamos cómo cae el sol sobre Verona, sabemos que esa noche nos espera La Traviata.

Sólo que, de alguna manera, ya estamos dentro de ella. Cuando finalmente dejamos la mesa para dirigirnos a nuestros lugares, no existe realmente una ruptura.

Simplemente cambia el escenario. Y quizá ése sea el mayor acierto de Star Roof Experience: comprender que una gran noche de ópera no tiene por qué comenzar cuando aparece el primer cantante sobre el escenario. Puede empezar mucho antes. Con un amuse-bouche de colores. Una copa de champagne. La luz dorada cayendo sobre Verona. Una orquesta afinando entre piedras de casi dos mil años.

Y la absoluta conciencia del privilegio de estar ahí. Star Roof Experience no es simplemente una cena antes de la ópera. Es el primer acto de una noche en la Arena di Verona.

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Statement – Avril Parrillat ©.

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