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Acompáñanos a recorrer The Selfie Experience L’Art de Vivre de Palacio de Hierro con su creador para descubrir las referencias a Versalles, el metro parisino, la Ciudad de la Luz, la Bourse de Commerce y Sainte-Chapelle que se esconden detrás de sus nueve salas.
Puedes entrar a The Selfie Experience: L’Art de Vivre pensando que vienes a tomar fotografías. Y sí, probablemente vas a tomar muchas. Pero después de recorrerla junto a Lacho Villanueva, creador detrás de ésta y otras experiencias de El Palacio de Hierro, entendimos algo mucho más interesante: las fotos son casi una consecuencia.
Detrás de los escenarios, luces, espejos y espacios inmersivos existe una narrativa construida a partir de algunos de los códigos que han definido nuestra idea de Francia y, particularmente, de París.
Statement estuvo presente en la inauguración de L’Art de Vivre Totalmente Palacio y tuvimos la oportunidad de recorrer The Selfie Experience mientras Villanueva nos explicaba personalmente el significado detrás de sus espacios. Lo que descubrimos cambió nuestra manera de verla. Porque aquí prácticamente nada está puesto al azar.
Todo comienza con Luis XIV
Para entender el recorrido hay que regresar varios siglos.
La primera gran referencia es Luis XIV y el Grand Siècle, un periodo fundamental dentro de la narrativa de la experiencia para comprender el desarrollo de las artes decorativas y de una estética francesa cuya influencia terminaría trascendiendo sus propias fronteras.
En la instalación, el monarca aparece al centro de una especie de aparador contemporáneo. Pero lo interesante sucede alrededor. Arcos que evocan la arquitectura francesa, referencias al lenguaje decorativo de Versalles y un gran tapiz construyen una especie de línea del tiempo visual que parte de aquella Francia y avanza hasta el París contemporáneo. La intención no es reproducir el pasado. Es mostrar cómo determinados códigos estéticos sobreviven porque cada generación vuelve a interpretarlos.
Entrar al corazón de Versalles
Después llega uno de los espacios más reconocibles del recorrido: una reinterpretación del universo de Versalles y su Galerie des Glaces. Aquí conviene bajar la velocidad. Porque algunos de los detalles más interesantes podrían pasar inadvertidos. Mira hacia arriba, pero también hacia abajo. Espejos, iluminación y un patrón geométrico en blanco y negro recuperan distintos códigos visuales asociados con la arquitectura palaciega francesa.
Durante nuestro recorrido, Villanueva señaló además algo particularmente interesante desde México: el parentesco visual de ese lenguaje con pisos que podemos encontrar en espacios históricos como el Castillo de Chapultepec. Y es justamente ahí donde comenzamos a entender el juego de toda la experiencia.No intenta reconstruir Versalles. Extrae sus códigos y los trae al presente.
Les Voix de Paris: una ciudad también se escucha
Una de las propuestas que más nos gustaron parte de algo que normalmente no asociaríamos con una Selfie Experience: el sonido.
Para Villanueva y su equipo, una manera de acercarse a la cultura parisina es a través del metro y de los artistas que convierten sus espacios en pequeños escenarios urbanos. De ahí surge Les Voix de Paris.
Conforme avanzas por distintas estaciones dentro de la instalación, cambia también la música, creando diferentes atmósferas y evocando la diversidad cultural de los barrios parisinos. De pronto la experiencia deja de depender de lo que estás viendo. Hay que escucharla. Porque París no necesariamente suena igual en todas partes.Y ésa quizá sea una de las ideas más bonitas de esta sala: una ciudad también puede conocerse con los ojos cerrados.
París, el atelier del mundo
Después aparece otra de las grandes ideas que atraviesan nuestra imaginación de París: la ciudad como lugar de creación. Durante generaciones, artistas procedentes de distintos lugares del mundo eligieron París como espacio de encuentro, experimentación y producción. La experiencia lo interpreta a través de El Atelier del Mundo, una instalación que encuentra inspiración en el universo del Centre Pompidou y, sobre todo, en esa capacidad histórica de París para convertirse en punto de encuentro de creadores clásicos, modernos y contemporáneos. Más que representar un museo específico, busca capturar algo mayor: París como taller.
Una ciudad capaz de atraer talento, mezclar disciplinas y producir nuevas maneras de mirar el mundo.
¿Por qué París es la Ciudad de la Luz?
Después llega la luz. Pero no solamente en el sentido literal. Durante el recorrido, Villanueva nos explicó que esta sala parte de las diferentes maneras en las que París puede relacionarse con la idea de iluminación: desde la ciudad física hasta el pensamiento, la literatura, el arte, la arquitectura y las ideas que han trascendido desde Francia hacia el resto del mundo. La instalación juega precisamente con esas interpretaciones. En algunos momentos, la iluminación evoca los reflejos nocturnos sobre el Sena. En otros, los destellos recuerdan los flashes de un fashion show. Y después la luz deja de ser física para convertirse en metáfora. Pensamiento. Poesía. Literatura. Arquitectura. Arte. Distintas maneras de iluminar. Una sola ciudad.
Una referencia escondida en la arquitectura
Aquí aparece uno de los detalles que probablemente pasarían inadvertidos sin conocer la historia detrás del espacio. La arquitectura circular de esta parte del recorrido encuentra una de sus referencias en la Bourse de Commerce de París, donde la arquitectura histórica convive con una intervención contemporánea de Tadao Ando.
Ese encuentro entre un edificio clásico y un lenguaje arquitectónico radicalmente contemporáneo sirve como inspiración para otra de las ideas que aparecen repetidamente en The Selfie Experience: el pasado no necesita desaparecer para que aparezca algo nuevo. Puede dialogar con él. Puede transformarse. Puede convertirse en materia prima para crear otra cosa.
Un vitral que nunca se ve exactamente igual
Hacia el final del recorrido aparece otra referencia monumental de París: Sainte-Chapelle. Pero nuevamente, no esperes encontrar una reproducción de sus célebres vitrales. La experiencia toma el concepto del vitral y lo transforma en una composición contemporánea y abstracta. Durante nuestro recorrido, Villanueva nos propuso una lectura especialmente bonita de esta sala. Los vitrales históricos capturan momentos y relatos. Nuestra memoria hace algo parecido. Guardamos escenas, personas y experiencias, pero conforme pasa el tiempo podemos regresar a ellas y observarlas desde otro lugar. El momento puede ser el mismo. Su significado cambia.
La instalación juega además con el movimiento de la luz y con esa transformación que ocurre cuando un vitral recibe distintas intensidades y ángulos de iluminación a lo largo del día.
Aquí quizá valga la pena guardar el teléfono durante unos segundos. Y simplemente mirar.
De Montmartre a un París que puedes intervenir
En la parte final, el recorrido abandona todavía más la idea de contemplar París desde lejos.
Aparece una reinterpretación del universo visual del famoso Mur des Je t’aime de Montmartre, trasladado aquí hacia un lenguaje cercano al graffiti y a la expresión urbana. Y finalmente llega la tecnología. Una experiencia de realidad virtual permite al visitante participar, intervenir y, de alguna manera, colorear París. Después de atravesar siglos de referencias culturales, ya no sólo observas la ciudad. Interactúas con ella. La reinterpretas. La haces un poco tuya.
Entonces, ¿por qué llamarla Selfie Experience?
Después de conocer lo que existe detrás de estas salas, nosotros también nos hicimos esa pregunta.
Porque sí: los espacios funcionan extraordinariamente bien frente a una cámara.
Hay espejos, perspectivas, iluminación, arquitectura, color y momentos diseñados para producir imágenes espectaculares. Pero quedarse únicamente con la fotografía sería perderse buena parte de la experiencia.
Luis XIV. Versalles. El metro. Los artistas. El Centre Pompidou. El Sena. La moda. La Bourse de Commerce. Tadao Ando. Sainte-Chapelle. Montmartre.
Detrás de las imágenes aparecen una y otra vez referencias a la historia, la arquitectura y la cultura francesa.
Y detrás de ellas existe una pregunta mucho más interesante:
¿cómo reinterpretar siglos de cultura sin convertirlos en una escenografía del pasado?
The Selfie Experience responde mezclándolo todo. Historia con tecnología. Arquitectura con luz. Patrimonio con diseño contemporáneo. Memoria con una cámara. Porque quizá una cultura permanece vigente precisamente cuando todavía somos capaces de mirarla desde otro lugar.
Statement Tip
Cuando visites The Selfie Experience, haz algo que nosotros tuvimos la enorme suerte de hacer mientras la recorríamos con Lacho Villanueva:
pregúntate por qué.
¿Por qué ese piso?
¿Por qué ese arco?
¿Por qué cambia la luz?
¿Por qué escuchas esa música?
¿Por qué esa habitación tiene esa forma?
Mira primero y después toma la foto.
Te prometemos que será una experiencia completamente diferente.
The Selfie Experience: L’Art de Vivre
Dónde: El Palacio de Hierro Polanco, Av. Moliere 222, Polanco, Ciudad de México
Fechas: del 14 de agosto al 27 de septiembre de 2026
Qué es: un recorrido inmersivo por nueve salas temáticas que combina arquitectura, sonido, moda y diseño.
Acceso: registro previo mediante código QR. Sin compra mínima.
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Statement – Alan González S. ©





