Elisa Salas y el arte de escuchar lo invisible

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Cerrando el año con una nota sensible y profundamente contemporánea, Elisa Salas presentó un Pop Up en Soho House como parte del Mercadito de Invierno, un encuentro curado por el club privado de origen británico que reúne a miembros de la industria creativa bajo una regla tácita: aquí se viene a conectar, no a impresionar. Sin corbatas. Sin rigidez. Con curiosidad.

El escenario fue el contexto perfecto para una obra que no se mira únicamente con los ojos, sino que se escucha, se siente y se interpreta.

Paisajes donde el sonido se vuelve forma

Lo que Elisa Salas presentó en Soho House refleja una de sus facetas más abstractas y constantes: la de paisajista de sonidos. Su práctica artística se centra en la creación de sonogramas, representaciones visuales de ondas sonoras que nacen de risas, campanas, ultrasonidos, cantos de ballenas, trinos, gotas de agua, onomatopeyas y silencios vibrantes.

Su interés no es ilustrar el sonido, sino analizar visualmente lo que existe al vibrar. La obra parte de una premisa tan científica como poética: todo lo que existe vibra, y en esa vibración hay significado.

No es casual que, en 2018, fuera invitada a colaborar con el Instituto Politécnico Nacional, junto a una astrofísica, para desarrollar paisajes sonoros a partir del sonido de las galaxias. Ciencia y arte como lenguajes que no se oponen, sino que se amplifican.

Caligramas del siglo XXI

Elisa Salas se ha especializado en desarrollar caligramas contemporáneos, defendiendo una idea poderosa: toda palabra también es vibración. En esta etapa de su trayectoria, su obra continúa explorando esa frontera entre sonido, lenguaje y forma, al tiempo que rinde homenaje a la poesía concreta.

Libros, capítulos, poemas y villancicos son deconstruidos y reinterpretados sobre paisajes sonoros, liberando las palabras de su rigidez original. Un gesto que dialoga con el sueño de los poetas malditos del siglo XX en Francia: sacar a las palabras del libro y devolverlas al espacio.

Una trayectoria que cruza disciplinas y geografías

A lo largo de su carrera, Elisa Salas ha colaborado con marcas como Montblanc, Breitling, Audi, Montegrappa, Faber-Castell, Dupont y Mexicráneos, y ha exhibido su obra en espacios internacionales que van del Museo de las Relaciones Rotas en Los Ángeles al Festival de Poesía de Nueva York, pasando por Japón, Italia, Grecia, Portugal, Miami y Washington D.C.

Cuenta con cuatro residencias artísticas internacionales y una sólida formación en escultura, dibujo, pintura, arte y literatura entre Italia, Estados Unidos y México. En el país, su obra ha recorrido museos, ferias de arte y espacios públicos, incluyendo exposiciones individuales y colectivas en el Museo Soumaya, MUNAL, Franz Mayer, y la intervención de un cráneo monumental con Mexicráneos en Paseo de la Reforma y el Centro Histórico.

Su escultura en bronce De jaula a pájaro, instalada en el Parque Lincoln, permanece hoy como una obra ausente, extraída de su pedestal, y convertida involuntariamente en símbolo.

Escuchar como acto creativo

Desde la publicación de su primera novela hace más de 25 años hasta sus 11 años de exploración en caligramas posmodernos, Elisa Salas ha construido una práctica que cruza literatura, ciencia y arte visual. En 2017 fue citada como la desarrolladora más importante del caligrama en México, y desde 2019 su obra forma parte de la Colección Milenio, curada por Avelina Lésper.

Su presencia en Soho House no fue un cierre de año convencional. Fue una pausa.
Un recordatorio de que, antes de mirar, hay que escuchar.

Porque en un mundo saturado de ruido, el verdadero gesto radical es atender a la vibración.

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Elisa Salas.

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